sábado, 22 de junio de 2013

¡TARUMBA!


Érase una vez un teléfono movil que tenía una historia muy larga que no voy a contar ahora. Su ama se llamaba Marina y era la mayor de 4 hermanas y 3 hermanos. Esto es muy importante para la historia porque "PDT" -que asi se llamaba el móvil- iba cambiando de manos con mucha facilidad.
El caso es que un 3 de julio como otro cualquiera, en una noche de luna llena mientras Marina dormía con la luz apagada, "PDT" se sintió solo y comenzó a decirle al enchufe:
- Hola enchufe!
- ¿Nadie te ha explicado nunca que los enchufes no hablan?
- La verdad es que no.
- No te preocupes. Solo hablamos algunos viejos enchufes.
- Oye... ¿No tienes miedo de que te de la corriente?
- A veces sí. Sobre todo cuando Gabi Junior comienza a meterme cosas por los ojos.
- Ese niño es un terremoto muy simpático. Ayer me tiró a un sitio llaman váter y comenzó a repetir... KK, KK, KK... ¡No sé si es una nueva de cargar el móvil!
El caso es que me sentí apagado y acabo de despertarme hace dos horas.
- Ahora entiendo porqué hablas con los enchufes. Tú te has "cortocircuitao" y te has vuelto un poco tarumba.
- ¿Tarumba? ¿Tú de qué siglo eres? Eso no lo dice ni mi abuelo.
- Tarumba es una palabra muy seria y no deberías meterte con un pobre enchufe anciano...
En aquel momento apareció repentinamente por la ventana un libro, pero no volaba con motores a reacción ni con hélices de helicópteros, sino que agitaba las hojas como han hecho siempre los libros que vuelan. Tarumba planeó espectacularmente, hizo un "loop" y dos piruetas, y al final se tropezó y fue a caer encima de PDT.
- ¡Oye! ¡Ten cuidado por donde pisas!
- Lo siento: he oído que alguien me llamaba y he venido en su ayuda.
- Pero si yo no necesito ayuda.
- ¿Que no? ¡Mírate al espejo! ¡Estás más acabado que un donut de chocolate en el desayuno!
En ese momento sacó un espejo que tenía guardado en la página 13 y se lo puso al móvil PDT en las narices. PDT no quiso mirar pero al final la curiosidad le pudo... Lo que vió le dejo horrorizado: un cubo gigante de basura lleno de cáscaras de plátano, spaghettis con tomate, recipientes de yoghourt y cáscaras de cacahuetes, papeles rotos, gusanos verdes, una naranja pocha, paquetes de dodotis usados por Juanito, y en medio de todos ellos... Un móvil con tres letras! "P-D-T"
- ¿Esto es una broma?
- No es una broma: mañana serás abandonado en la basura y he venido a concederte un último consejo.
- ¿Un consejo? Yo pensaba que las hadas concedían deseos: una pantalla táctil, una conexión WIFI, un viaje a Mallorca, un SMS del tío Arturo...
- ¡Pues te equivocas! Yo no soy un hada. Soy un libro, y los libros son como las lentejas; si los quieres lo tomas, y si no los dejas.
- Nunca me ha gustado leer. Prefiero los mp3 y los videos caseros.
- ¡Así estás! ¡Para la basura!
- PDT se puso muy triste y se puso a llorar desconsolado, pensando en los gusanos y en los dodotis rellenos. Comenzó a recordar cómo Marina no se de despegaba del móvil ni por el día ni por la noche, siempre sonriéndole y apretándole las mofle-teclas... Y después de tantos años felices, PDT no aguantaba la idea de dejar de ser el centro de atención, y mucho menos eso de acabar encestado en un cubo de basura.
El viejo enchufe le dijo a Tarumba:
- ¡Oye Tarumba! Espero que le des un buen consejo…
- ¡No es tan fácil! Si PDT no sabe donde quiere ir... ¿Cómo voy a darle un consejo?
- Yo no sé dónde ir, pero ¡quiero tener un ama o un amo que me quiera!
Tarumba le dijo: No me digas más. ¡Aquí tienes tu consejo! Y dicho esto, se arrancó una hoja, una de las más queridas por Tarumba. - Ras!- Oyó PDT, que preguntó:
- ¿Te has hecho daño?
- No lo sé. Los libros sabemos muchas cosas pero no podemos sentirlas. Tú en cambio sabes pocas cosas, pero ves y oyes demasiadas.
- Es verdad... ¿Qué pone en esta hoja?
- ¿No sabes leer?
- Claro que sí, mi problema es que no sé qué son estos signos tan raros.
- Son acentos, comas, puntos seguidos y puntos y aparte.
- ¡Ah! En los whatsap se ven alguna vez...
- Bueno, te lo leo y me voy, ¿vale?
"Para venir a gustarlo todo,
No quieras tener gusto en nada.
Para venir a poseerlo todo
No quieras poseer algo en nada.
Para venir a saberlo todo;
No quieras saber algo en nada.
Para venir a lo que no gustas
Has de ir por donde no gustas.
Para venir a donde no sabes
Has de ir por donde no sabes.

Para venir a lo que no posees:
Has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
Has de ir por donde no eres:
Cuando reparas en algo
Dejas de arrojarte al todo.
Porque para venir del todo al todo:
Has de negarte del todo en todo.
Y cuando vengas del todo a tener
Has de tenerlo sin nada querer
Porque, si quieres tener algo en todo
No tienes en Dios puro tu tesoro.
- Oye: me has agotado. ¿Este es tu consejo?
- No es mío. Es de San Juan de la Cruz.
- Bueno, pero ¿No puedes abreviar un poco? Mi cerebro solo da para 145 caracteres.
- Lo intentaré. El consejo es que no seas egoísta. SI DESEAS QUE TU AMA TE AME: AMA A TU AMA.
- ¡Pero mañana mi amo será el cubo de la basura!
- Tú mismo. Si ese es el amo que tu amas...
- ¡Vale Tarumba! Lo voy a pensar... ¿Qué puedo hacer por Marina?
- Lograr que sea feliz.
- Y ¿Cómo es feliz una chica?
- Las chicas son felices cuando tienen en Dios su tesoro,
en los padres su oro y en sus hermanos su coro.
- ¿y su móvil?
- ¡Un loro!
- ¿Un loro?
- ¡Si hombre!, digo... ¡Móvil! Tu sólo tienes que servir para hacerle llegar los mensajes importantes que le quieren dar sus personas queridas, pero no seas ni su tesoro, ni su oro, ni su coro. ¡Déjale oxígeno!
- ¿Oxígeno? ¿Qué es eso?
- El oxígeno es muy peligroso para los libros (nos podemos quemar) pero para los hombres y mujeres el oxígeno es algo así como la libertad.
- ¡Vale! No lo pillo pero voy a intentarlo. ¿Puedo decirte una cosa?
- ¡La que quieras!
- ¡Gracias!
- ¡De nada!
Y Tarumba se fue volando pero el viejo enchufe le dijo antes de que se fuera:
- Tarumba!
- ¿Qué?
- ¡Enchúfale a mi corriente!
- ¿Qué dices?
- Haz lo que te digo. Yo ya soy del siglo XX pero mis contactos siguen activos. Enchúfalo y programa su alarma a las temprano menos cuarto.
- ¿Para qué?
- Hazme caso. Confía en mí Tarumba.
- Yo confío pero PDT...
- Tarumba: haz lo que te dice... Sois mis amigos.
Dicho y hecho, Tarumba conectó a PDT y programó el alarma a la hora prevista.
A las pocas horas Marina oyó el alarma y se levantó para apagarla. Cuál fue su sorpresa cuando vio que el móvil tenía 3 mensajes:
El primero decía así:
“Que pases un feliz día de colegio! Y cuida de tus hermanos!”
El remite era mamá.
El segundo mensaje era de su abuela:
“No te olvides de rezar al levantarte. ¡A quien madruga Dios le ayuda!”
El tercero era de alguien llamado PhoneHouse:
- "Renueva tu móvil en PhoneHouse! Te damos 45 euros por tu Blackberry 8520 PDT usado para que te lleves tu nuevo smartphone. Válido hasta el 12 de octubre"
Marina se puso de rodillas, rezó a la Virgen y a Jesús, hizo la cama, despertó a sus hermanas, se aseó y le dio un beso a su madre. Iba a darle otro beso a su padre, cuando su padre le tiró de las orejas:
- ¡Feliz cumpleaños! ¿Qué quieres de regalo?
- He tenido un sueño muy raro. Creo que el móvil y los aparatos me están volviendo tarumba... Así que podéis regalarme lo que queráis... O un libro.
- ¿Y no prefiers un Aifón supermegaplús?
- Algunas niñas de clase lo tienen, pero no juegan a nada, no saben hablar sin mirar el móvil y se les está quedando cara de pedete...
- Y ¿Qué vas a hacer con tu PDT?
- Gabi lo tiró al váter y ahora hace cosas raras, pero tiene algunos mensajes que quiero guardar; sobre todo los de la abuela y los de mis amigas.
- Eso es una tontería. Lo mejor es que no guardes trastos inútiles. Dámelo a ver si puedo arreglarlo.
Marina le dio el móvil a su padre. PDT, de la tensión, soltó una lágrima invisible, que el papá de Marina tocó con su pulgar. A continuación, saco un libro envuelto en papel de regalo, se lo dio a Marina y ella lo abrió por la primera página, donde su padre había escrito una dedicatoria junto al título, en la que ponía:

"Para mi hija Marina marinera
Que siempre parece tarumbera
Tiene respuestas que son la pera
Y seguro que algo grande le espera.”

Marina, emocionada leyó el título del libro:
¡TARUMBA!


EPITAFIO
Marina se leyó el libro y se volvió tarumba, tarumba de amor a Dios y de ilusión por la vida... Pero al libro le faltaba una página.
Papá intentó arreglar el móvil, pero lo dejó encima del microondas. Gabi Junior se subió a un taburete y lo cogió y se lo dio a Juanito. Juanito lo usó de chupachups hasta que Silvia se lo quitó para hacer una foto a Laura y Popi jugando a “Las marujas”. Al final Luis se hizo con él y lo tiró de nuevo al váter, y tiró de la cadena, diciendo KK! KK!
PDT viajó por las alcantarillas y de allí al desagüe de la ciudad, y de allí al mar...
En el mar, PDT se encontró con un ángel, que lo llevó buceando por el mar del tiempo hasta Tierra Santa. Allí subieron a un burro que los llevo a un pueblecito llamado Nazareth. Y Jesús que tenía 10 años, le hizo una foto con el móvil a su Madre la Virgen y se la envió al mundo entero. Desde entonces, todas las personas tienen un móvil marca PDT en su corazón y cada vez que hacen algo bien o mal pueden mirarse dentro y encontrar a la Virgen María que les invita a dar gracias ó pedir perdón y volver a empezar. 
FIN

1 comentario:

  1. Dediqué este cuento a mis sobrina Marina hace ya algunos meses... Ahora que se acerca su cumpleaños y va creciendo... se lo vuelvo a dedicar porque aunque ya no sea pequeña... ¡Siempre será mi sobrina!

    ResponderEliminar